Aquella aseveración de que “el periódico debe estar en todas partes, todos los días y a toda hora”, lanzada en la primera página de LA GACETA, el 4 de agosto de 1912, se ha mantenido candente y con intensa vigencia. “La vida febril de la vida moderna no permite soluciones de continuidad en la información periodística”, añadía, para describir la tarea que se avizoraba para el nuevo diario: llevar lo que sucede a todas las clases sociales, y aportar “la gran fuerza del periodismo”, que es “el juicio sobre los hombres y las cosas… en los amplios campos de la política, el comercio, la industria, la sociabilidad”.
Desde entonces LA GACETA ha acompañado a los tucumanos aportando su ojo escrutador sobre lo que sucede en la provincia, el país y el mundo, mientras se asistía a los cambios vertiginosos de aquella aldea de comienzos del Siglo XX a la sociedad global de la actualidad. Todo en medio de crisis políticas, económicas y sociales que atravesaron estos 114 años.
La empresa, que desde el primer número hasta hoy se mantiene bajo la propiedad de la misma familia, fue adaptándose a los cambios tecnológicos y se fue modernizando, así como amplió sus contenidos y plataformas, que hoy abarcan los distintos canales de comunicación e intereses de los lectores. LA GACETA tiene 138.000 seguidores en Tiktok, más de 3 millones de reproducciones mensuales; 698.000 seguidores en Instagram; más de 1,5 millones en Facebook; más de 40.000 suscriptores y más de 3 millones de reproducciones en YouTube en el último mes. Ahora es una empresa multiplataforma que interactúa con su audiencia y esta se expresa libremente, incluso en temas que generan tensión. En su reunión de editores diaria atiende esos comentarios de los lectores y muestra con transparencia como se desarrolla su tarea.
En aquel primer número de 1912 se planteaba que la política no podía serle indiferente a la tarea periodística, porque (la política) “es la ciencia de gobernar los pueblos y cuando ella se desvía de su verdadera ruta, se desvían también las finanzas, se desvían todos los factores económicos y aún sociales y la resultante lógica es la ruina material o, con frecuencia, la ruina moral”. En esa tarea escrutadora la prensa ha padecido con frecuencia la hostilidad del poder político y económico -en una ocasión fue quemada una edición dominical de LA GACETA- y ahora, con la expansión de las redes sociales, con las “fake news”, se ha acentuado la responsabilidad de la búsqueda de la verdad, con el objetivo de ayudar a la sociedad a analizar la realidad y reflexionar sobre ella.
Hace 114 años la nueva dinámica democrática requería un debate ciudadano instruido por la cobertura de los principales acontecimientos comunitarios y la exposición de miradas plurales sobre esos hechos. Ese desafio es mayor en estos tiempos de fragmentación en que la sociedad necesita entender lo que sucede. LA GACETA mantiene, en ese sentido, su compromiso de proporcionar hechos verificados con rigor, contexto, jerarquización e interpretración, a fin de promover la mejora de la vida comunitaria.